Para Aracelys Avilés, subdirectora de la Casa del Caribe y coordinadora del Coloquio El Caribe que nos une, el intercambio de saberes es sumamente importante. Para ella “hay aspectos de las culturas de los pueblos caribeños, prácticas, modos de actuar y de ser, que otros pueblos desconocen totalmente, y es un conocimiento que tiene que circular, porque esa es la única forma de alimentar la identidad caribeña”.
Dice Aracelys, que es importante “tomar consciencia de nuestras similitudes, de los puntos en común, de que somos hijos de una misma historia, de un mismo proceso, y luego reconocernos en eso. Y ese es el propósito de nuestro Coloquio, fomentar ese intercambio y al mismo tiempo la difusión de esos saberes”.
Este año participarán conferencistas de Colombia, Puerto Rico, Belice, Estados Unidos y Cuba. Y destaca la investigadora y subdirectora de la Casa del Caribe que en esta edición se realizará un homenaje a Maxime Roumer, ex senador de Haití que falleció el pasado 27 de mayo a causa de la Covid-19. Maxime era Rector de la UNOGA (Université Nouvelle de la Grand´Anse), que él mismo fundó y a la que dedicó su vida, amigo de Cuba y defensor de la cultura haitiana y caribeña.
¿Cómo crees que puede aprovecharse el espacio virtual para compartir saberes y mantener la resistencia y la circulación en el Caribe?
Me parece el mejor espacio, no solo en el contexto de la Covid-19, sino en cualquier contexto. Es cierto que el contacto humano y el intercambio cara a cara es insustituible, pero pasa con frecuencia que los debates no superan los espacios y, por lo tanto, el público estrecho donde se suscitaron, con lo cual no se genera nada a partir de ellos o fuera de los eventos. Pero las redes sociales alcanzan a un público extenso, y a la vez, queda un registro de lo que sucedió, a partir de lo cual se pueden concebir políticas, acciones, proyectos, y en general, el conocimiento circula con más facilidad. El único problema de las redes es la dispersión, o sea, tenemos que tener claro a qué público queremos llegar y tratar de alcanzarlo y de que, a su vez, lleguen a nosotros, y tener claro también cuán eficaces estamos siendo en la transmisión de ese conocimiento.
¿Cómo el Festival del Caribe contribuye a la promoción de las tradiciones?
El Festival del Caribe en su génesis se proyectó en función de ser una plataforma de legitimación de manifestaciones de la cultura popular tradicional que eran desconocidas o invisibilizadas, o sea, sacarlas de su ámbito natural y mostrarlas a un público más extenso, subirlas a un escenario, llevarlas a un desfile, darlas a conocer y en eso ha sido efectivo. Ahora, por ejemplo, un descendiente haitiano en Santiago de Cuba habla con orgullo de sus orígenes, eso no sucedía a finales de los 70, y aún no sucede en algunas partes de Cuba, pero sí en Santiago.
El otro proceso, y que se dio a la par del primero, fue el intercambio que esos herederos o practicantes de la cultura popular tradicional como los descendientes de haitianos, jamaiquinos, o los practicantes de las religiones de sustrato africano, se conocieran, tomaran consciencia de sus semejanzas y desarrollaran el sentido de pertenencia a un ente mayor que su propia familia o su propia comunidad, un ente mayor que podemos llamar Caribe aunque no todos los que se sienten parte lo hacen conscientemente ni tampoco le ponen un nombre.
Y ese orgullo por la cultura propia o las prácticas tradicionales que se heredan, un orgullo que ha alimentado el Festival, es esencial para la preservación. Si uno siente vergüenza de algo no lo muestra, ni lo enseña a sus hijos. También ha sido vital el intercambio. Cuando ves a otros iguales o semejantes a ti, que sienten el mismo orgullo, pues el propio se acrecienta.
Y está el asunto de la promoción que ya tiene que ver más con el trabajo de los medios de prensa, o el trabajo de los académicos en sus intervenciones en eventos de todo tipo, nacionales o internacionales, unido a los académicos que llegan de todas partes del mundo, quienes se convierten en portavoces o divulgadores naturales de lo que ven, conocen, discuten, en fin, de lo que se apropian, acá en el Festival del Caribe.