Diálogo con un hijo del vudú cubano

Escrito por Yasmani Castro

Una de las experiencias más importantes de vida es poder compartir con los portadores de la cultura popular en su propio medio. Hoy tuve el parecer de hablar con el gran houngan Pablo Milanés quien es un reservorio espiritual de las tradiciones haitianas en Cuba. Una de las religiones de matriz africana radicada en el Oriente de Cuba es el Vudú, que aunque viene de Haití al pasar de los años ya tiene su variante cubana bien descrita en el libro el Vudú en Cuba.

Tanto mujeres como hombres pueden ser sacerdotes de vudú. Existen etapas de iniciación para entrar en los deberes sacerdotales. Sus funciones principales son: sanidades, rituales, ceremonias religiosas para invocar o pacificar espíritus, llevar a cabo iniciaciones para los nuevos sacerdotes y sacerdotisas, leer la fortuna, leer sueños, enviar hechizos, invocar protección y crear pociones con varios propósitos. Estas pociones tienen variados propósitos desde hechizos de amor hasta hechizos de muerte; todo por un jugoso precio, por supuesto.

Existen artículos claves en los rituales del vudú. El área de influencia geográfica del sacerdote se conoce como la parroquia. Una variedad de artículos eclécticos cubre el altar en el templo o “hounfort”; el peristilo es un lugar abierto techado donde las ceremonias del vudú se llevan a cabo. Los artículos en el altar pueden ser usados en rituales que incluyen objetos que tienen significado simbólico: velas, alimentos, dinero, amuletos, collares rituales, maracas ceremoniales, fotos o láminas de santos católicos, botellas de ron, campanas, banderas, tambores, piedras sagradas y cuchillos.

Como parte del quehacer por seguir viendo como se desarrolla esta importante tradición religiosa cubana fui hacia Pilón del Cauto en plena Sierra Maestra, donde vive el gran houngan Pablo Milanés y donde compartí sus experiencias ya con 90 años de vida. Me habló de Joel James y de lo importante que fue su labor en pos del reconocimiento de él y de muchos que hasta aquel entonces eran invisibilizados. Me cuenta la anécdota de que cuando se operó en la Habana, Joel James le dijo Abel Prieto, en aquel entonces Ministro de Cultura que lo atendiera, misión que cumplió cabalmente ya que lo fue a ver al Hospital Hermanos Ameijeiras, todos los días.

Cada una de las preguntas e interrogantes que le hago, él, como el hombre sabio que es, me las responde. Me comenta sobre Gran Buá, su loa tutelar, que vive en las el bosque y las montañas. Por eso cuestión es la importancia de su vida en ese lugar inhóspito de la Sierra Maestra. En otro momento conversamos sobre el dictador haitiano François Duvalier  (Papá Doc) y de como este utilizaba el Vudú para aterrorizar su pueblo y cometer los diferentes actos de asesinatos masivos. Así pasamos toda la tarde entre este hombre de gran valía del patrimonio vivo de la nación y este amante del conocimiento de los cultores popular de Cuba.

Otra experiencia interesante de este viaje fue probar el Tife o Tafiá, que es una bebida tradicional y ritual del culto del Vudú. Se prepara con diferentes raíces medicinales y alcohol. Además de enterrar por varios días la botella que contiene estos ingredientes. Algunos atribuyen propiedades medicinales a este brebaje. Ese día fue maravilloso al poder aproximarme al universo de los descendientes haitianos en las montañas de la Sierra Maestra. Espero volver en otro momento para poder seguir tomando de la sabiduría de este hijo del Vudú en Cuba.